El llamado “séptimo continente” esta en
medio del pacifico y fue descubierto por Charles Moore en 1997. Mientras navegaba entre Hawaii y California
al desviarse de la ruta encontró
botellas, de plástico todo tipo de envases, bolsas planticas, ropa y calzado.
Que en realidad conforman una gigantesca isla de basura. Se calcula que puede
tener el tamaño de Texas. Cálculos más cercanos dicen que tiene tres veces el
tamaño de nuestro país, Con cuarenta metros de profundidad.
El punto de acumulación de basura se debe a la
confluencia de dos corrientes la del Pacifico Norte con los vientos alisios del
sur, lo que provoca un remolino que con
su movimiento en direcciones opuestas impide que los desechos se
dispersen hacia las costas. Los desechos en su gran mayoría 80% provienen de
los continentes arrastrados por los ríos y aguas residuales y el otro 20% está
relacionado con barcos y plataformas marinas.
El tamaño de la isla de basura no está exento
de debates. Green Peace, el Centro de Estudios Espaciales de Francia (CNES) y
el Servicio Nacional Meteorológico de Pronósticos Marinos (NOAA) no se ponen de
acuerdo. Pero en lo que sí coinciden es en la peligrosa concentración de
polímeros de plásticos que alcanza hasta siete veces la concentración de
plancton. A pesar de su enorme tamaño no es visible desde el espacio ya que en
su mayoría está compuesta por partículas suspendidas, lo que ha llevado los
científicos en investigadores a compararla con una “sopa plástica”.
El impacto negativo es enorme, su
descomposición en partículas del tamaño del plancton es ingerido por los peces,
además las toxinas generadas por estas ya hacen parte de la cadena alimenticia
sumado a la muerte de miles de aves y mamíferos por la ingesta de estas
partículas o atrapados por los residuos plásticos. La solución no está a la
vuelta de la esquina, se trabaja en diferentes frentes para empezar a reducir
el impacto de las partículas plásticas. Por su tamaño no es posible limpiarlo
sin afectar las especies microscópicas.
En la actualidad se investiga con bacterias
capaces de consumirlo como alimento ya
que al estar en aguas internacionales ningún gobierno podría asumir semejante
costo. Así pues el primer paso debemos darlo nosotros y detenernos a pensar que
hacemos con nuestros desechos plásticos porque sin proponérnoslo podríamos está
contribuyendo a la construcción del “continente basura”
Fuentes: GREENPEACE/NOAA/TWENERGY
